lunes, 30 de noviembre de 2015

El Getafe vuelve a sonreír de la mano de Lafita. Tras cuatro partidos sin ganar, el conjunto azulón se agarró a su 7 para volver a la senda de la victoria ante un Villarreal que se desinfló con el paso de los minutos. Un gol suyo y otro de Álvaro Vázquez, a pase también suyo, tumbó a un submarino que en ningún momento despertó de los golpes y que ve el tren de la Champions alejarse una vez más.
Pese a llegar ahogado por la presión del descenso y su pobre bagaje en las últimas jornadas -un punto de doce posibles-, pronto se vio otro Getafe, eléctrico y ambicioso en ataque. Sobrepasados los cinco primeros minutos, pudo llegar el primero, pero al cabezazo de Cala respondió Areola con una mano salvadora a ras de césped.
Ante la primera acometida azulona, el Villarreal pareció responder, sacando provecho de la movilidad de sus hombres de arriba. Trigueros, con un disparo al larguero (8'), y Nahuel, perdonando un contragolpe de libro (16'), hicieron asomar una vez más los fantasmas al Coliseum. Unos fantasmas que se encargó de alejar Lafita. El mejor de los de Escribá domó el balón, tiró la diagonal y disparó fuerte por abajo (21'), haciendo inútil la estirada del guardameta francés.
Sin merecerlo del todo, el Getafe había hecho lo difícil, ponerse por delante con un tanto que noqueó al Villarreal. Contestón hasta entonces, Lafita se encargó de callar al conjunto de Marcelino, diluido a raíz del primer zarpazo del 7 azulón.
Sin reacción alguna por parte visitante, el encuentro tuvo emoción el tiempo que quiso el Getafe. Tras rondar el gol por medio de Sarabia y Scepovic, fue una nueva intentona de Lafita la que trajo el segundo, en los primeros compases del segundo asalto. Lafita rompió a Mario Gaspar y lanzó el pase raso hacia el segundo palo, donde a bocajarro Álvaro marcó el tanto definitivo (51').
Con la balanza más que decantada, el encuentro no tuvo más historia que el infortunio en términos de lesiones, con Mario y Emi como protagonistas, a falta de un Villarreal dispuesto a molestar a Lafita, curandero de un Getafe cuyo corazón vuelve a latir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario