Un fracaso inexplicable
Los maños sufrieron ante el Llagostera una humillante derrota que los dejó sin 'playoffs' de ascenso
Los maños sólo necesitaban un punto para asegurarse los playoffs o una victoria para mantener la cuar-ta plaza en la que empezó la jornada, pero antes de la media hora de juego ya perdían por 2-0 y en el 78' llevaban seis.
"Una mierda de partido"
Los jugadores reconocen que no estuvieron a la altura, pero ninguno sabe los motivos por los que se llegó a una goleada histórica y humillante cuando tenían en su mano luchar por el ascenso. Javi Ros denominó el partido que hicieron como "una mierda". Otros como "el palo más grande su carrera". Será el cuarto año seguido en Segunda.Un equipo plano
Carreras ya había avisado de que el vestuario que dirigía era "plano". Lo valoró de esta manera al intentar explicar que en muchos momentos le faltaba carácter. No se equivocaba. La mala suerte también hizo que en el tramo decisivo perdiera por lesión a jugadores básicos en este aspecto como Vallejo o Culio.Además, lo sucedido en Palamós no sorprende tanto cuando se echa la vista atrás y se comprueba que el equipo ya venía sufriendo un bajón importante en el último mes y medio. Su mejor partido lo firmó ante el Alcorcón el 24 de abril. Desde entonces, no volvió a convencer y generó muchas dudas partido tras partido. Sobre todo en Huesca, donde los azulgranas le empataron jugando toda la segunda parte con 10 jugadores.
La plantilla, desolada
Algunos futbolistas no pudieron ocultar las lágrimas sobre el terreno de juego. Rico y Jaime tuvieron que ser consolados por sus compañeros. En el equipo había muchísima ilusión por alcanzar los playoffs pero, quizás, el haberlo dado por hecho antes de jugar el partido les perjudicó.Una afición impecable
La gran damnificada volvió a ser una afición que sigue llorando por su equipo desde hace tiempo. Fueron mucho los desplazados a Palamós que cuando su equipo encajó el sexto gol quiso abandonar el estadio llenos de rabia y vergüenza por lo que estaban presenciando.Finalizado el encuentro, durante 10 minutos, Carreras y sus futbolistas quedaron inmóviles delante de la grada de su afición para pedirles perdón sobre el campo. Los seguidores les dieron una lección y acabaron cantando el himno ante la impotencia de los blanquillos.
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